¿Cuántos «honestos» aguantarías? (Parte II)

«Hoy es el día de iniciar la reconstrucción, de sacar de la cárcel al Honor y a la Verdad que han sido encerrados como los más viles de los presidiarios, de regresarles su lugar en nuestras vidas.»

Por Gabriel Ruiz

LA DESHONESTIDAD, UN LASTRE PARA LA EDUCACIÓN Y LA CIENCIA:

Cuando era estudiante en la universidad, me ufanaba por copiar en los exámenes sin ser descubierto, no me avergonzaba de cobrar al presentarme al examen de un amigo en su lugar. Tenía la conciencia de la honestidad adormecida, pensaba que no hacía mal a nadie.

Cuando fui a estudiar la maestría a Estados Unidos, los maestros entregaban el examen y se salían. A mí, se me hacía fácil compartir las respuestas con un compañero, hasta que un día un amigo me dijo que el comité de honor, formado por alumnos, podía someterme a juicio y ser expulsado de la universidad por deshonestidad. Como baldazo de agua helada caí en la cuenta de la gravedad de la deshonestidad escolar y del daño que nos hacemos a nosotros mismos, a nuestro conocimiento, a nuestra voluntad, así como al sistema educativo; todo por no someternos honestamente al proceso de evaluación cuyo principal beneficiado somos nosotros mismos y nuestro conocimiento.

Los sistemas gubernamentales, que favorecen la simulación de las calificaciones de los alumnos, forzando a los maestros a aprobarlos y avanzarlos de grado aun cuando no tienen el conocimiento requerido y no lo ameriten, erosionan la estructura y el progreso de la sociedad, creando individuos que ven en la deshonestidad una mercancía para alcanzar los propios intereses.

La medicina ha progresado increíblemente en el último siglo, pero no hay duda que el avance en la cura de enfermedades y el avance general del sistema de salud habría llegado mucho mas lejos si no fuese por los intereses deshonestos de algunas industrias farmacológicas, cuyos intereses no permiten el crecimiento de muchas ramas de la medicina alternativa y promueven la muerte, como en el caso del aborto y la eutanasia, como base de sus negocios.

Por otro lado, el progreso de la ciencia se detiene por asociaciones científicas que actúan en función de intereses políticos y no por amor a la ciencia, como ejemplo el APA (asociación americana de psiquiatría), que aceptó quitar de la lista de enfermedades psicológicas a la homosexualidad por presiones políticas, dando pie para que el gobierno prohibiera él estudio y  la investigación de este comportamiento humano; privando a miles de homosexuales de la posibilidad de lograr un cambio anhelado en su vida, dejando las prácticas homosexuales, médicamente dañinas.

LA DESINTEGRACIÓN FAMILIAR:

Al engaño marital, a la infidelidad y a la mentira, les ponemos títulos bonitos como el de “una aventura”. Las películas y las series de televisión nos muestran la infidelidad matrimonial y el engaño al conyugue como algo normal, como algo emocionante y apetitoso, y se ha vuelto tan frecuente en nuestra sociedad que es sin duda la principal causa de los divorcios y de la desintegración de las familias. La lucha a librar por los esposos es por mantener el honor a la promesa hecha el día de la boda, a pesar de las tentaciones y de las dificultades; batalla a librar por los conyugues, en estos tiempos, manteniendo sanas y estables nuestras familias.

El AUMENTO DE LA POBREZA:

Gandhi decía que, de las grandes amenazas a la sociedad humana eran “la riqueza sin trabajo” y “los negocios sin ética”. Los negocios deshonestos y la especulación son base del crecimiento en la pobreza de nuestros países.

Al despojar a un empleado del pago justo, estamos provocando pobreza, por más que lo aderecemos y queramos ponerle palabras bonitas como “necesidades del mercado”, “rentabilidad”, etc. Pagar salarios injustos es un robo, un acto de deshonestidad.

El dar una educación deficiente al pueblo es privarlo del progreso y evitar que salga de la pobreza, simular las calificaciones y aprobar a los alumnos, aunque no lo ameriten por carencia de conocimientos, es un gran engaño, es mantenerlos sumidos en la ignorancia y por tanto en la pobreza.

EL AUMENTO DE LA DELINCUENCIA:

“Cual es de más culpar, el que peca por la paga o el que paga por pecar” decía Sor Juan Inés de la Cruz o como reza el dicho popular: “Tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata”. El aumento de la delincuencia no se da por aumento en la maldad humana, sino por el aumento en la complicidad de las autoridades con el crimen organizado.

Un político amigo mío, con gran experiencia en materia de violencia en la sociedad, me decía que un principio de criminología es que ningún delincuente de relevancia actuaba si no tenía alguien en el gobierno o en la policía que lo protegiera, lo solapara o lo apoyara. El me decía que el primer paso para reducir la delincuencia es limpiar los cuerpos policiales.

Dar lugar de princesa en nuestra sociedad a la honestidad, entronizarla de nuevo; cuidar y defender con la vida, como los caballeros de la edad media, el honor y la honra: Esto es lo único que devolverá la tranquilidad a la sociedad, reduciendo los índices de violencia que han sido rebasados en los últimos tiempos.

LA RUINA EN LOS NEGOCIOS:

“El que roba o miente por ti, te mentirá y robará a ti también”.  Las empresas que perduran, según el estudio de James C. Collins, expresado en el libro del mismo nombre, entre otras cosas, son las que tienen un alto código de honestidad en la forma de conducirse tanto con las personas que laboran en la empresa, como con los clientes.

Las empresas que perduran son las que mantienen un altísimo respeto a la promesa de venta que le hacen a sus clientes, que son honestos, que no prometen más de lo que dan y cumplen fielmente con lo que prometieron dar.  En la actualidad la calidad de una empresa se mide en que tan bien cumple la promesa de venta.

Se puede engañar a todos un tiempo, y a algunos, todo el tiempo, pero nunca a todos todo el tiempo, por eso las empresas que van por el rendimiento y las ventas fáciles, con el engaño que rinde frutos temporales, nunca perdura.

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES

“La verdad os hará libres”, dijo Cristo, y además, que él era verdad y la vida. El Éxodo (20), nos invita a mantener el honor; a no mentir y a no robar; no es necesario ser cristiano para descubrir que estos son sabios consejos para obtener la felicidad. Porque “sabroso es al hombre el pan de la mentira, pero después la boca se llena de cascajo” (p 20-17).

AL RESCATE DEL HONOR

El relativismo, el subjetivismo, el utilitarismo y la manipulación social, han hecho que el Honor y la Honra se devalúen, se relativicen y se les dé el sello de algo antiguo, pasado de moda y no hay duda que esto nos ha llevado a estar sumidos en la crisis de honestidad más terrible de la historia.

Para los caballeros de la edad media, el honor debía defenderse con la vida, perderlo representaba la ruina de sus vidas. Reconstruyamos el palacio de la dignidad y de la honestidad, démosle el valor absoluto a la importancia de vivir con honor y de cuidar la honra.

No nos callemos y emprendamos la lucha de la reconstrucción de la sociedad, regresándole a los valores de la honra y la responsabilidad su trono; que el utilitarismo y la manipulación social le han usurpado, porque el silencio nos convierte en cobardes, cuando la verdad debe coronarse como el valor más sublime de la humanidad, para resolver el cáncer de los problemas que nos aquejan, alejando a nuestra sociedad de esta enfermedad terminal y de una capitulación final, desastrosa y dolorosa.

Hoy es el día de iniciar la reconstrucción, de sacar de la cárcel al Honor y a la Verdad que han sido encerrados como los más viles de los presidiarios, de regresarles su lugar en nuestras vidas y en nuestras mentes para defenderlo con la vida; pues es mejor fracasar con honor que triunfar con engaños; morir con honra que vivir deshonrado.

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